Cuando hablamos de grifos, es necesario hablar de calidad y de gustos personales. Puede parecer un simple elemento funcional, pero lo cierto es que su diseño puede aportar mucho a estancias como el cuarto de baño.

Por lo tanto, es indispensable estudiar con detenimiento qué tipo de grifos escoger. Una de las mejores opciones son las griferías termostáticas. Estas tienen la capacidad de mezclar la temperatura del agua de manera constante y proporcionan una mayor comodidad al usuario. Incluso al aumentar o disminuir la cantidad de agua que sale sigue manteniendo la temperatura.

Cómo usar la grifería termostática

Para usar este tipo de grifo, se debe escoger en primer lugar la temperatura deseada para después abrir poco a poco el caudal y así ajustarlo a la perfección.

Las griferías termostáticas son usadas como método de ahorro energético y de agua porque regulan con precisión la cantidad y la temperatura.

En muchas viviendas se deja que corra el agua hasta alcanzar la temperatura deseado, desperdiciando así un recurso tan valioso e indispensable para la vida. Por eso, es recomendable adquirir un elemento que disminuya estas prácticas tan perjudiciales para el medio ambiente, además de incómodas.

Ventajas  

Entre las ventajas de las griferías termostáticas tenemos las siguientes:

Comodidad

La comodidad siempre es un punto a tener en cuenta en el hogar y este caso no va a ser una excepción. En este sentido, las griferías termostáticas ofrecen el confort de regular la temperatura y el caudal de agua.

Ahorro

Como es bien sabido, permiten ahorrar en la factura del agua y de la luz, en comparación con los grifos tradicionales. De hecho, podrás ahorrar hasta un 50%, por lo cual, son ecológicos a la par que prácticos.  

Seguridad

Los grifos termostáticos cuentan con un bloqueo en los 38º de temperatura, el cual limita la temperatura máxima para evitar cualquier tipo de quemaduras accidentales. Ideal para proteger a los niños de la casa, los que más sufren este tipo de accidentes.

Otra gran ventaja de la grifería termostática y la más ingeniosa, es que se queda grabada la temperatura del agua de la última vez en la que se usó. Por eso, es poco probable que al abrir el grifo salga agua a una temperatura no deseada. Se puede decir que con solo ajustarla una vez, siempre tendremos la temperatura ideal.

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