Si algo debemos reconocer, es que en las reformas del baño, un elemento principal e imprescindible es el espejo. Simboliza un accesorio habitual y tradicional en todos los baños, ya sea el de casa o de la oficina, además de ser totalmente compatible con todas las transformaciones decorativas que tengas en mente.

Una forma decorativa y funcional de instalar este elemento es el espejo empotrado. A continuación, te hablamos sobre una técnica que no pasa de moda.

¿Qué es un espejo empotrado?  

Este tipo de instalación del espejo no se trata si no de la colocación al mismo nivel o rasante que los azulejos, de forma que toda su estructura quede integrada en la pared. Esta colocación no permite que el espejo sea manipulado o anclado, pues el mismo no sobresale de esta.

¿Se puede colocar en cualquier tipo de baño?

El espejo empotrado se caracteriza por ser de libre disposición, esto quiere decir que no posee ningún tipo de medida estándar. El tamaño debe ser escogido de acuerdo  a algunos factores como el sitio donde será colocado, el espacio  disponible, y por supuesto, las preferencias personales.

El formato más común es el rectangular o cuadrado, pero también encontrarás los circulares o geométricos. El precio varía según su material, preparación y colocación.

Los formatos rectangulares suelen ser  instalados en horizontal, con una altura aproximada de 30 a 40 cm por encima del lavabo. Empieza por tomar medidas y preparar la pared, después asegúrate que las medidas del agujero donde irá encajado el mismo sean tomadas de forma exacta y procura que la pared o soporte sea una superficie plana y sin huecos. Tras escoger el estilo, el diseño y la altura, se puede proceder a la instalación

Ventajas y desventajas

Las ventajas del espejo empotrado van desde la mayor sensación visual de amplitud hasta su mayor durabilidad. Pasando por el hecho de que puedes limpiar este elemento con seguridad, evitando posibles caídas y accidentes mayores, gracias a su inmovilidad. Además, decorativamente hablando, se puede conseguir mucho más con menos.

La desventaja de esta instalación es que al estar introducido en la pared no se puede cambiar con facilidad. Si eres de los que disfrutan cambiando el estilo de tu hogar a menudo, puede que no sea la mejor opción.

Como siempre, en primer lugar, te recomendamos dejarte asesorar por expertos para llevar a cabo una reforma. Después, deja la obra en manos de profesionales y cada mañana verás reflejada tu sonrisa en tu nuevo espejo empotrado.

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